¿Sabe que al agricultor se le paga por el kilo de tomate para ensalada a menos de 50 céntimos, y en la tienda se vende a casi 2 euros?

Hablando de cifra exactas, según el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) de agosto de este año, que elaboran la organización de agricultores COAG y las asociaciones de consumidores UCE y CEACCU, un kilo de tomate se paga a 0.47 euros en origen.

Alguien gana, y en este caso son las plataformas mayoristas de híper y súper y las tiendas, los que más margen obtienen, y sería conveniente aclarar qué o quienes intervienen en la cadena para que el precio del tomate se multiplique por arte de magia por cuatro.

¿Cómo se forma el precio del tomate?

Partimos de que el precio del tomate, como de cualquier otra hortaliza o fruta, no se forma conforme a las reglas del libre mercado, si no que se fijan por decisiones estratégicas: al supermercado no le trae cuenta bajar los precios aún sabiendo que éstos en origen están baratos. En el caso opuesto, cuando los precios por carencias en origen crecen, el supermercado no tarda mucho en trasladar estas subidas.

La cadena de valor está formada, oficialmente,  por cuatro eslabones. agricultor, cooperativa, mayoristas y tienda. Pero, extraoficialmente, intervienen más actores entre transportistas, almacenes, logística o conservación que incrementan el coste.

cadeba de formacion de los precios

Está claro que quien siempre acarrea con el riesgo es el productor, que tanto si el tiempo amenaza con mermar su producción, como si la cosecha pinta a excelente, asumirá pérdidas, bien de cantidades o bien de precios.

¿Comercialización en origen o en destino?

Teniendo en cuenta que la inversión que asume el agricultor está entre los 30 y los 70 céntimos, está claro que a los precios oficiales a los que se le paga (entre 29 y 55 céntimos por kilo), no se puede mantener una producción media. Solo la diversificación, y el ahorro de costes via mano de obra propia hace que se pueda sostener esperando mejores precios.

Cuando el tomate llega a las centrales hortofrutícolas, decenas de empresas compiten para vender su producto en subastas donde cinco céntimos pueden marcar la diferencia entre vender o no vender.

La mitad de esos tomates, salen directamente hacia tiendas de barrio, plazas de abasto o mercadillos.

Sin embargo la otra mitad la controlan las plataformas mayoristas de hipermercados y supermercados, que negocian directamente con las cooperativas.

En este sentido, y siguiendo el informe del ministerio, en esta estructura moderna de la cadena de valor, el beneficio que acumula el hipermercado siendo mayorista y distribuidor a la vez supera el 30% frente al 3% que ganan los mayoristas de los Mercas y el 25% de la tienda.

Tienda

En la campaña de 2014 los precios de las hortalizas frescas cayeron en general en las distintas superficies de venta. Fue en el supermercado donde el coste fue más alto.

Así, el precio medio del kilo de hortalizas y verduras se elevó a 1,51 euros, seguido de los híper, con 1,39 euros, según otro informe publicado por el Ministerio de Agricultura (ver gráfico). ¿Y dónde compramos? Un 34% en la tienda tradicional y un 26,2% en el súper.

Efectivamente, es el bolsillo del consumidor el que decide si está dispuesto a pagar por un producto básico en su cesta de la compra, como es el tomate de ensalada, hasta dos euros. ¿Consideraría justo que al agricultor se le pague cuatro veces menos? Habría que preguntarle.